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Obama y la oposición en Venezuela


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Estimado Barack Hussein Obama:

¡Felicitaciones por su elección como el 44° Presidente de los Estados Unidos! Le escribo esta carta como mi humilde contribución para una completa restauración de relaciones diplomáticas y de amistad entre Venezuela y los Estados Unidos.

Usted ya cuenta con el apoyo en los altos niveles del gobierno venezolano para esta normalización. El comunicado emitido para usted por parte del Ministerio del Poder Popular para relaciones exteriores de la República Bolivariana muestra una reciente disposición para curar las heridas. Si este entusiasmo lo combinamos con su experiencia en divisiones entre razas y clases, pudiéramos augurar una cumbre positiva entre el Presidente Chávez y usted mismo en lo que ambos consideren oportuno y seguro el reunirse.

Sin embargo, el estado polarizado actual de la política local es una barrera formidable cuyo interés es mantener viva la atmósfera de la guerra fría, y que desafortunadamente está dañando las relaciones entre nuestros dos grandes países. Recientemente le escribí una carta similar de conciliación que no fue bien recibida, tanto por muchos simpatizantes del gobierno venezolano como de la oposición.

Por una parte, muchos opositores no querían que usted ganase las elecciones. Ellos ahora temen que usted eventualmente se convierta en un títere débil que difunda las ideas socialistas de Chávez. Ellos temen que si usted rueda el balance de poder demasiado hacia la izquierda usted logrará destruir el sistema de chequeos y balances actualmente vigente en la política estadounidense y que usted transformará a los EE.UU. en un régimen totalitario. Algunos opositores incluso habían considerado la posibilidad que los EE.UU impusiesen sanciones a Venezuela, similares a aquéllas todavía vigentes contra Cuba. Todavía subsisten signos de racismo en Venezuela, quizás más acentuados que en los EE.UU., y por ello muchos estaban esperando que el gobierno estadounidense sea liderado nuevamente por un hombre caucásico.

Por otra parte, muchos simpatizantes del gobierno de Chávez están sumamente escépticos del alcance de vuestra victoria electoral. Ellos opinan que pese a su condición racial como afroamericano, usted todavía representa un imperio malvado cuyos verdaderos regentes continúan siendo los "lobbyists" y las corporaciones multinacionales que financiaron su campaña. Ellos aspiran a una rendición incondicional e inmediata de la política estadounidense respecto a Cuba, Palestina, Guantánamo, Irak y Afganistán. Ellos están convencidos que América latina, otra vez, sólo será considerada como un patio trasero de los Estados Unidos y seguirá siendo tomada en cuenta como fuente de materias primas baratas para fomentar la explotación por parte del mundo industrializado. Por último, muchos simpatizantes de Chávez tienen como objetivo a largo plazo la destrucción final del capitalismo como sistema económico, así sea necesario para ello recurrir a la guerra asimétrica.

Sin embargo, los puntos de vista opuestos provenientes de venezolanos opositores y oficialistas convergen a través de su desconfianza mutua hacia su persona, su nuevo gobierno y su país. A la luz de estos desacuerdos constantes, es probable que el mensaje conciliatorio favorecido por Hugo Chávez y las altas esferas de su gobierno sea desmentido durante el próximo impasse o desavenencia, debido a la presión que seguirá siendo ejercida por ambos grandes grupos polarizados y muy vocales.

Yo soy un ciudadano venezolano de a pie. Mi única arma es la educación que recibí a través de la generosidad del Dr. Armand Hammer, cuyo legado en concretar reuniones y agendas a beneficio de varios Presidentes de los Estados Unidos y Secretarios Generales de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas yo ahora estoy tratando de extender hasta bien entrado el siglo XXI. Ya he recibido apoyo mundial para remitir a usted estos ideales, que requieren lidiar simultáneamente con las estructuras capitalistas y socialistas. Albergo la esperanza que este llamado pacifista sea bien recibido por los pueblos y gobiernos de Venezuela y los Estados unidos, y que ello conlleve a una propuesta pormenorizada para solucionar los asuntos anteriormente descritos.

Atentamente,

Rubén Rivero Capriles, 10 de noviembre de 2008

Rivero & Cooper, Inc.