En noviembre de 2008 la población de los estados más populosos e industriales de
Venezuela eligieron nuevos gobernadores y alcaldes afiliados a
partidos de oposición. Sus victorias son consideradas como una
expresión del anhelo público por una normativa legal que permita un
retorno a la competencia entre los sectores público y privado para
satisfacer las necesidades de la población, en contraste con los
actuales gobiernos locales liderados por el partido socialista cuyo
objetivo es el control estatal de la mayoría de las actividades
humanas.
El caso de la
ciudad capital de Caracas y su vecino estado Miranda resaltan como un
retorno a la pluralidad y diversidad, ya que varias ideologías ahora
están representadas en el gobierno. Aun cuando el gobierno nacional
y el oeste de Caracas continúan en manos socialistas, el este de
Caracas, el estado Miranda y el Distrito Metropolitano tienen ahora
la responsabilidad de honrar muchos requerimientos de sus votantes;
entre ellos, proveer incentivos a los negocios privados para que
asuman una alta cantidad de soluciones fallidas del gobierno,
reparación de carreteras, hospitales y educación. El populoso y
petrolero estado Zulia y la isla de Margarita quedarán con la
oposición ya que sus poblaciones siempre han abrazado al libre
mercado más intensamente que el resto del país. El fronterizo
estado Táchira, testigo de primera mano del progreso en la vecina
Colombia de Uribe, también eligió un nuevo gobernador opositor. El
corazón industrial del estado Carabobo desea revertir su reciente
declive, restaurar sus industrias hacia su capacidad y mejorar las
instalaciones del Puerto Cabello con la ayuda de un gobernador afecto
al mercado.
Algunos
simpatizantes rojos del partido oficialista no están contentos con
los cambios que están por venir y ya han promovido disturbios en
algunas jurisdicciones, a pesar de los llamados del presidente Chávez
a que acepten su derrota parcial. Esto es una reacción natural de
duelo, la cual es también evidente incluso en foros educados de
Internet como Mises.org, donde las opiniones que divergen del status
quo perpetuado por los foristas más activos a veces se descartan
como basura y se profieren amenazas de censura, a pesar de los
esfuerzos de los administradores para asegurarse que la libertad y la
expresión privada sean protegidas. Quizás la extrema izquierda y la
extrema derecha se conectan en el mismo punto pues forman parte de un
círculo, no una línea recta.
Este movimiento
en el balance de poder apenas se encuentra en sus momentos más
tempranos. Un enorme contraste se mantiene en pie a la luz de la
confirmación, en la Venezuela rural, de los líderes e ideales
socialistas. Ellos se han desilusionado progresivamente debido a la
corrupción y a la pobreza, pero todavía siguen fieles a la
ideología socialista que se les ha impuesto. Si el trabajo que estos
nuevos alcaldes y gobernadores azules de oposición en efecto logra
satisfacer las expectativas, es probable que la Venezuela roja rural
se una a estos nuevos liderazgos para las próximas elecciones del
Congreso en 2009 y para Presidente en 2012. Muchas secciones del mapa
del país podrían revertir del rojo hacia el azul, de manera similar
a como ya está ocurriendo en los Estados Unidos.
Rivero & Cooper, Inc.