Estimada
Hillary Rodham Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos de
América:
Quisiera
primeramente agradecer a su equipo por haber tomado en cuenta
favorablemente, a fines del año pasado, mis opiniones respecto al
restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la República
Bolivariana de Venezuela. Tales opiniones fueron también
transmitidas a la atención del Presidente Chávez y el Canciller
Maduro y fueron bien recibidas luego de un rechazo inicial. En nombre
de numerosos amigos venezolanos y de los Estados Unidos, tanto
hispanos como anglosajones, con sinceridad valoro sus esfuerzos para
mejorar las relaciones entre ambos gobiernos.
Para
la fecha usted se habrá enterado que el Ministerio del Poder Popular
para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela
recientemente emitió un comunicado de cuatro párrafos en rechazo a
su reciente entrevista con la cadena televisiva Globovisión. Le
agradezco referirse a dicho comunicado al leer mis comentarios
siguientes, los cuales ya envié al Ministro Maduro y su equipo.
En
los Estados Unidos ciertamente ha existido un malentendido no sólo
acerca de la realidad venezolana, sino también acerca de la realidad
del resto del paneta hasta muy recientemente. La aceleración de la
globalización durante las últimas dos décadas, sin embrago, ha
empezado a revertir dicho desconocimiento norteamericano hacia todo
lo extranjero. En los últimos tiempos cada vez más ciudadanos
estadounidenses han ido aprendiendo idiomas como el chino y el
castellano, y han solicitado sus pasaportes para poder viajar al
exterior. El último ejemplo de este proceso de aprendizaje es su
propia admisión, estimada Secretaria de Estado Hillary Rodham
Clinton, que usted de hecho se documentó antes de su entrevista,
usted aprendió la fecha exacta de la Declaración de Independencia
en Venezuela, y nos felicitó en nuestra más importante efemérides
al comienzo de su entrevista. Yo considero este detalle como amigable
hacia mi país.
En
mi carta mencionada hacia el Canciller Maduro, yo le sugerí que
usted, como Secretaria de Estado de los Estados Unidos,
explícitamente reconoce el derecho de Venezuela y los demás países
para mantener relaciones con otras naciones, particularmente Irán y
Cuba. Interpreté sus palabras en la entrevista y emití esta
interpretación al Canciller Maduro, que más allá de tal
reconocimiento existen asuntos de política exterior venezolana que
no concuerdan con el gobierno de los Estados Unidos. Similarmente, el
gobierno venezolano pudede argumentar opiniones en contra o a favor
de asuntos específicos relativos a la política exterior
norteamericana.
El
favor personal que yo le solicitado, señora Secretaria de Estado
Hillary Rodham Clinton, consiste en que el gobierno que usted
representa se abstenga de criticar a aquellos individuos en Venezuela
y otros países quienes han sido educados para siempre reaccionar de
una manera antiyanqui. Por favor comprenda que la imagen negativa de
los Estados Unidos en el resto del mundo tomará timepo para
diluirse. Por favor comprenda que la reciente indisposición de los
Estados Unidos para aprender algo acerca del resto del mundo
lamentablemente sigue arraigada en muchos sectores de su país.
Yo
estoy de acuerdo con la posición del gobierno venezolano que es
difícil creer en la sinceridad de las intenciones para reconstruir
cualquier relación bilateral luego de muchos malentendidos de peso.
Sin embargo, ellos son los legítimos representantes diplomáticos de
todos los venezolanos, incluyendo tanto aquéllos que abiertamente
simpatizan con las instituciones estadounidenses y sus logros
económicos y tecnológicos, como también aquéllos que cuestionan
ampliamente la mayoría de los procedimientos estadounidenses. Por lo
tanto yo solicité a mis representantes en el Ministerio del Poder
Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de
Venezuela para que honren su misión, y que no tengan temor hacia la
dificultad del trabajo que ellos están efectuando para restaurar una
confianza mutua. Ellos nos deben clarificar qué tipo de señales
adicionales procedentes del gobierno de los Estados Unidos no
pudiesen ser calificadas como poco claras y agresivas hacia
Venezuela, América Latina y el Caribe.
Nosotros
confiamos que mientras se busquen proactivamente clarificaciones y
enmiendas más frecuentes, nos pudiésemos aproximar al objetivo
común para el bienestar de la relación entre los gobiernos de
Venezuela y de Estados Unidos.
Rubén
Rivero Capriles
Caracas,
14 de julio de 2009
Rivero
& Cooper, Inc.